YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS DE MÓSTOLES

PRESA DEL SOTO DE MÓSTOLES

INFORME ARQUEOLOGICO DEL SOTO DE MÓSTOLES PRINCIPALMENTE DE LA PRESA

Con fecha cuatro de marzo de 1996 informé a la Dirección General del Patrimonio Cultural de la existencia de una presa en el arroyo del Soto.
cuyas características, hacían presumir su indudable antigüedad, en aquel momento su integridad peligraba, por las obras de acondicionamiento, que en el arroyo estaba realizando la Agencia del Medio Ambiente.
Eran otros tiempos, ya que, inmediatamente se movilizaron todos los partidos políticos y se consiguió
informe de la Dirección General del Patrimonio Cultural,
en el que constaba la antigüedad e interés de la presa, instando a su conservación. Dicho informe es el que presento, y al que se accede con los botones al margen.
La presa, muestra o mostraba, una pequeña e interesante parte de la misma, con contrafuertes, cimentación de grandes pedernales, fabrica de ladrillo macizo y pequeñas compuertas que sirvieron para dar salida al agua embalsada. He dicho, “que mostraba”,
ya que la gran erosión que produce el agua del arroyo, cuyo caudal,
se incrementa, con al aumento constante de la población de Móstoles, poco a poco hace que los restos desaparezcan. Se pueden observar afloramientos que indican que la presa llegaba hasta la carretera actual de San Marcos, que junto a ella pasa, y que, la terraza de la finca del Mocheta, hace poco, servia de estribación a la presa, siendo la terraza rebajada para ubicar la carretera.
ARTILUGIO DEL ARROYO<-picha
A la derecha los canales para la condución del agua procedente de la presa que aun perduran. (Pinchando en las imagenes se amplian.)
CANALES DE LA PRESA DEL SOTO
Si se hubiesen limpiado y protegido los restos, hoy podríamos ver una parte interesante de nuestro patrimonio, creo, que algo queda enterrado y se puede recuperar.
Los canales, que de la presa partían, llegando hasta el río Guadarrama, fueron empleados hasta mediados del siglo XX, con ellos se regaba la zona conocida como La Vega. Aun se aprecia perfectamente a lo largo de ambas orillas del arroyo del Soto el recorrido de estos canales.
No es normal observar cortes tan tajantes en las lomas, como los que se encuentran por donde trascurre el arroyo del Soto, únicamente encuentran explicación estos cortes, si fueron hechos a propósito para ampliar la zona de riego y facilitar el paso de los canales.
Al discurrir los canales a un nivel inferior al de la mayoría de las tierras que con ellos se regaban, desde aljibes preparados al efecto, se utilizaría algún medio mecánico de elevación, cuya fuerza motriz, sin duda era la animal. En el siglo pasado se emplearon bombas elevadoras con motor.
Toda esta zona debió ser explotada agrícolamente con gran profusión, pues también se utilizó el agua de los numerosos regatos y cárcavas que al arroyo del Soto desembocan. En ellos aun se aprecian restos de presas de barro, que sirvieron para el aprovechamiento máximo del agua de lluvia. Esta opinión me ha sido corroborada por un antiguo agricultor de la zona, que recuerda épocas de su niñez, en que se empleaba este sistema de presas.
Dentro del actual parque del soto se encontraban estructuras que han desaparecido, con el acondicionamiento del arroyo, por lo menos, en lo que a simple vista se observaba; parecían corresponder a otra presa, situada a unos 500 m. aguas arriba de la que ya hemos
descrito.
Conseguí ver, por poco tiempo, ya que los movimientos de tierra la han ocultado, una especie de calzada empedrada, de cantos rodados, que a un nivel de unos 2 m., inferior al actual, parecía conducir a estos lugares.
Deduje, de este nuevo descubrimiento, lo que podéis observar en el dibujo correspondiente. Cuya función, era, elevar de nivel el agua entre las dos presas, empleando el agua suministrada por el embalse de la hondonada del Parque del Soto, que a su vez se surtía de la que suministrada por la cabecera del arroyo del mismo nombre, que venia de las zonas, de Fuente Cisneros, del Noreste de Móstoles y de La Cojona de Alcorcón. Probablemente el embalse de la hondonada estaba incrementado por la labor del hombre.
Una vez el agua elevada, fluía por su propio peso, regulada por las compuertas correspondientes, para el riego de la Vega.